UNA MALDICIÓN DE 400 AÑOS QUE SIGUE MUY VIVA

Imagen: Mahesh Telkar
Antes de suicidarse arrojándose por un acantilado al río Cauveri, la reina Alamelamma maldijo al rey de Mysore: 


“Que los Wadiyars de Mysore no tengan hijos para la eternidad" 

En 1610, Alamelamma era la reina viuda del rey Tirumala, derrocado y muerto por el rey de Mysore de la familia Wadiyar. No contento con quitarle el poder, el rey de Mysore quiso también las joyas de la rani (reina) ya que al ser viuda no iban a hacerle falta. 

Ella tenía intención de donarlas a un templo y se negó a entregarlas. Tras su arresto, consiguió escapar unos metros, los suficientes para arrojarse a un acantilado no sin antes proferir la terrible maldición que ha pesado sobre la familia real durante más de 400 años. 

Poco después de enterarse del suicidio de Alamelamma, el rey Wadiyar instaló una estatua de ella en el palacio de Mysore y comenzó a hacerle ofrendas. Hasta la fecha, su estatua es adorada como una deidad en el palacio pero las ofrendas de poco han servido. 

Desde el siglo 17 seis gobernantes de esa casa real han sido sobrinos ya que por unas razones o por otras, no había hijos varones a quien nombrar heredero. El último también era un sobrino y fue nombrado en el 2013. 

Ann Rajkumari Jodhaa - Fuente y otros 23/07/2015

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