ENCANTADORES DE SERPIENTES, EN VÍAS DE EXTINCIÓN

Imagen Alice Popkorn
Una estampa típica que hemos visto siempre de India en libros y documentales son los encantadores de serpientes, un espectáculo en vías de extinción que también se puede ver en otras partes de Asia y norte de África. 


Por lo general, el encantador aprende el oficio por herencia familiar y su vida es errante entre zocos, mercados y lugares turísticos. El número consiste en que cuando el intérprete toca el pungi (una flauta hecha con una calabaza) la serpiente sale del cesto atraída por la irresistible melodía, y se mece al son de la música ante el asombro de los presentes. 

El animal suele ser una cobra. Antiguamente se cazaban en el campo pero en los tiempos modernos se compra en mercados o tiendas especializadas como cualquier otro artículo. Generalmente les mutilan los dientes sustituyéndolos por otros o les extraen las glándulas del veneno mediante cirugía, ya que son mortalmente venenosas. 

En realidad la serpiente no oye la melodía. Sólo permanecen atentas al movimiento y a las vibraciones del sonido del pungi que sienten a través de su cabeza. 

La prohibición de 1972 de tener serpientes en propiedad dejó a estos profesionales en una difícil situación que sortean como pueden gracias a algunas propuestas gubernamentales. La urbanización, la deforestación y la desmitifación religiosa y cultural de estos animales contribuyen a la decadencia del espectáculo. 


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