JUSTICIA DIVINA PARA UN REY RAJPUT

Imagen Saad Akhtar

Rana Kumbha fue un gran rey. Cuando toda la India estaba bajo el dominio de los mogoles, el reino de Mewar que gobernaba fue el único estado importante que se mantuvo independiente. Se dice que nunca perdió una batalla. 

La historia le recuerda por sus logros militares y por su patronazgo hacia las artes y la arquitectura. Sirva de ejemplo la magnifica fortaleza Kumbalgarh de Rajastán, una de sus más notables construcciones, rodeada de la segunda muralla más grande del mundo después de la de China. 

Pero todos los grandes personajes regalan a la historia un poco de leyenda y un poco de tragedia. Cuenta la leyenda que Rana Kumbha medía más de dos metros de alto y que cuando se sentaba para las oraciones, sus ojos estaban a la altura del gran Shiva linga del templo. Las crónicas relatan que un día, mientras estaba rezando, su hijo mayor Udai Singh lo decapitó.

Udai se alzó con el trono, pero sólo saboreó su victoria cinco años. Era un gobernante débil al que apodaron 'Hatyara' (Asesino) y bajo su mandato el estado de Mewar se debilitó gravemente, perdiendo Abu y Ajmer. 

Su hermano Raimal lo odiaba profundamente por el crimen cometido y entró en conflicto bélico con él. Huyendo de éste y sin el apoyo de los suyos, Udai se vio obligado a acudir a Delhi a pedir protección al sultán, ofreciendo a cambio a su propia hija en matrimonio. El sultán accedió, pero antes de que la alianza tuviera lugar, fue alcanzado por un rayo y murió en el acto. 

Nunca sabremos si fue la justicia divina la que acabó con Udai o una simple casualidad, pero la historia dice que en el trono no le sucedieron sus hijos, sino su hermano Raimal, que tanto lo odiaba. 

Ann Rajkumari Jodhaa - Fuente y otros 10/04/2016

Puede que también te interese ...

0 comentarios

archivo de publicaciones