DESAFIANDO LAS MONTAÑAS: EL COLOSAL PALACIO DE LEH



Imagen Bino Caina 
"La tierra es tan estéril y los pasos tan elevados que sólo nuestros enemigos más feroces o nuestros mejores amigos querrían a visitarnos" (Dicho ladakhi)

El antiguo reino himalayo de Ladhak, en Jammu y Cachemira, es uno de los lugares más altos y secos de la tierra. Sólo hay que mirar sus áridas montañas para hacerse una idea de lo duros que pueden llegar a ser sus inviernos. Leh se encontraba en la encrucijada de la histórica 'Ruta de la Seda' y actualmente es el hogar de unas 30000 personas que guardan un estrecho vínculo histórico y cultural con el Tibet.


Todos los turistas saben que este es un buen lugar para los deportes de aventura, como el rafting o el senderismo y una buena oportunidad de empaparse de la cultura budista visitando cualquiera de los muchos monasterios repartidos por la región. Pero ningún se marcha sin ver una de las joyas de la ciudad: el palacio real, un edificio de proporciones colosales de nueve pisos antigua residencia de la familia real de Ladakh. 

Se construyó en el mismo estilo y la misma época que el Palacio Potala (Lhasa, Tibet) y en su espacioso interior cabían cómodamente talleres, cocinas y establos en las plantas inferiores y salones y estancias en las superiores.

La fachada está en buen estado pero por dentro necesita mucha restauración de la que se está haciendo cargo el Servicio Arqueológico de la India. Los visitantes pueden disfrutar de una vistas panorámicas únicas de la cuidad y de un pequeño museo con una rica colección de joyas, adornos, vestidos ceremoniales y coronas. 

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