LOS SCINDIA, LA FAMILIA REAL QUE LLEGÓ A LA POBREZA POR NO ENCONTRAR SU PROPIO TESORO

Imagen Nagarjun Kandukuru
Esta es una historia con final feliz que comenzó en Gwalior (Madhya Pradesh, centro de India) hace un par de siglos, durante el reinado de los Scindia. En aquella época, la familia soberana vivía en el fuerte de la ciudad y era dueña de un tesoro tan grande que tenía nombre propio: lo llamaron 'Gangajali'.

Cuando el Maharaja Jayajirao Scindia llegó al trono de Gwalior en 1843 se convirtió en responsable de su custodia y en los años siguientes trabajó para esconderlo en cámaras secretas entre las paredes del fuerte. Era una época de incertidumbre política en la que las disputas entre reinos por un lado y la llegada de los británicos por el otro hacía del oro guardado una garantía de estabilidad en caso de guerras o hambrunas.

En 1857 el fuerte cayó en manos de los rebeldes y años después fue reconquistado por el raj británico. En los treinta años que duró la expulsión de los Scindia del palacio, el tesoro fue buscado por los nuevos ocupantes sin éxito hasta que en 1886 Jayajirao recuperó el fuerte y la familia regresó a la propiedad. Lo primero que hizo el maharaja fue comprobar que el tesoro estaba intacto, pero guardó tan bien el secreto de su ubicación que murió al poco sin revelar a su hijo Madvad Rao las claves para hallarlo.

Madvad (por entonces un niño) y su clan se esforzaron por dar con los bienes, pero no lograron nada y la fortuna y el poder de los Scindias mermó sin remedio. Y así fue como la otrora poderosa familia real se encontró con la paradoja de rozar la pobreza por no encontrar su propio tesoro.

Finalmente fue un acuerdo entre el coronel británico Bannerman y la familia Scindia el que desbloqueó la situación. Juntos buscaron las cámaras secretas hasta que por fin las hallaron y cuando lo hicieron, montones de monedas de oro, piedras preciosas y joyas resurgieron del olvido para restaurar el patrimonio y esplendor de la familia real.

Madvad Rao quedó tan escarmentado con la experiencia que lejos de esconder su fortuna, la invirtió en 1920 en una empresa llamada Tata Steel. En aquél tiempo la empresa pasaba por ciertas dificultades. El capital de los Scindia la reflotó con tan buen acierto que a día de hoy, Tata es una de las empresas más prósperas de India.

Muchos se preguntan si aún quedan cámaras secretas sin descubrir en el fuerte de Gwalior. ¿Quien sabe? Jayajirao demostró ser un excelente guardián ... 

Ann Rajkumari Jodhaa  30/01/2017

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