ROJO CARTIER

Uno de los más collares más fabulosos hechos jamás para un rey es esta pieza de la imagen, un set de tres elementos elaborado con platino, perlas, diamantes y rubíes. Desde tiempos ancestrales el rubí ha sido una piedra muy apreciada en India ya que se considera que concede a su portador prosperidad, respeto y los poderes de Surya, el dios del sol.

Es sabido que la riqueza de los maharajas les permitía una vida de excentricidades y lujos. Utilizaban sin pudor las joyas y los costosos ropajes como un reflejo de estatus, lo que significaba que el más ostentoso, era con frecuencia el más poderoso. 

El Maharajá Bhupinder Singh de Patiala (un reino en el Punjab) era uno de ellos. Tenía un apetito insaciable por las mujeres, la comida y las grandes joyas y a lo largo de su vida llegó a ser propietario de algunas piezas icónicas, como el famoso collar de diamantes de Patiala o el rubíes que tratamos en este artículo.

El juego de collares de rubíes fue elaborado en 1928 por la famosa joyería Cartier y consistía en una gargantilla cuajada de piezas pequeñas y diamantes, un collar de siete hileras que combinaba piedras más grandes con perlas y un tercer collar sobre el pecho de tamaño considerable. Los tres juntos formaban una visión espectacular. 

Tenía un diseño art-deco y fue un regalo del maharaja a su reina más joven, Rani Devi Yashoda. 

La muerte del rey, el paso del tiempo y el cambio de gobierno en el país hizo que el juego de collares se desvaneciera de las arcas de Patiala y nunca más se supo del mismo. Sólo la gargantilla apareció en Europa en 1931 hecha pulsera. 

Cartier la compró, la restauró a su estado original y hoy puede verse expuesta como testigo de una gloria pasada en la colección Al-Thani del Museo Victoria & Albert de Londres.

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