LUCES Y SOMBRAS DE FIROZABAD, LA CIUDAD DE LAS PULSERAS

 Imagen Meena Kadri
En el estado de Uttar Pradesh se alza la ciudad de Firozbad, un importante núcleo industrial que ya en los tiempos de Akbar era famoso por sus finos trabajos de cristal.

Firozabad es el mayor productor de pulseras de vidrio del mundo. Toda la ciudad se dedica de forma directa o indirecta a la elaboración de este ornamento que forma parte de la vida cotidiana y de las bodas y fiestas de todas las mujeres de India, Pakistán y Sri Lanka, y Bangladesh.

Se estima que más de 400 talleres elaboran al día millones de brillantes brazaletes de vivos colores muchos de los cuales se acaban vendiendo en el famoso Choodi Bazaar de Hyderabad, el gran mercado de las pulseras. 

Como la demanda es cada vez mayor, el negocio prospera y desde hace años también exportan otros trabajos de artesanía en vidrio como lámparas de araña o jarrones a puntos tan lejanos del planeta como Kuwait, España, Australia, Francia o los EE.UU.

Desafortunadamente, la industria de las pulseras de colores también es famosa por dos negros motivos: La importante carga de contaminación medioambiental en el aire y en el agua por los vertidos y el empleo de niños como mano de obra barata. 

Miles de niños entre seis y siete años hacen brazaletes por menos de un dólar al día durante ocho horas, muchos de ellos manejando maquinaria peligrosa. Es un trabajo tan mal pagado para los adultos que las familias tienen que recurrir al trabajo sus hijos para salir adelante. Un círculo sin fin.

A pesar de la prohibición del trabajo infantil, los propietarios de las fábricas hacen caso omiso de las leyes, ayudados por la falta de voluntad política y los escasos recursos invertidos en investigación y control. Los defensores de los derechos humanos reclaman más medios que favorezcan el cumplimiento de las leyes y combatan la corrupción.

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