UN ARMA PARA LOS DIOSES

Imágen Jean-Pierre Dalbéra
El budismo y el hinduismo comparten un instrumento ritual con diferente significado llamado Varja, un simbolismo de cetro de poder. Su nombre procede del antiguo sánscrito y significa 'rayo' o 'diamante' y está compuesto de una pieza central esférica de la que parten dos conjuntos simétricos de cinco puntas en arco rematados en los extremos. 

La tradición hinduista lo asocia al dios Indra y cuenta que el sabio Dadhichi sacrificó su vida para que de los huesos de su columna vertebral se hiciera un arma tan poderosa que derrotara a los asura, hasta entonces indestructibles con ningún arma conocida. 

Tvastar, el fabricante de instrumentos divinos, fabricó esta arma para Indra y el resultado fue el varja, una pieza única mezcla de espada, maza y lanza con la cual finalmente derrotó al enemigo. Desde entonces se describe al dios usando el vajra en una mano. 

En el budismo es un símbolo de indestructibilidad y se asocia a un diamante ideal que no puede ser destruido por la ignorancia y puede cortar a través de toda oscuridad. Es propio del budismo tibetano donde se le conoce también como Dorje y a menudo se utiliza junto con una campana.

Mientras que el vajra se sostiene en la mano izquierda y representa el principio masculino de upaya (cualquier actividad que ayuda a otros a alcanzar la iluminación), la campana se sujeta en la mano derecha y representa el principio femenino de prajna (la sabiduría o conocimiento) 

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