POR UN PUÑADO DE SAL

 Imagen Arvi nd Govindaraj
Dice la historia que tal día como hoy hace 87 años, Mahatma Gandhi puso fin a la 'Marcha de la Sal', una marcha pacífica hacia la costa de Dandi para cometer el 'delito' de tomar un puñado de sal. La sal era un producto absolutamente monopolizado por el gobierno británico con severo castigo para cualquiera que se llevara un poco. A pesar de que la sal es un mineral de libre disposición para las personas que viven en la costa por la evaporación del agua de mar, los indios de la época se veían obligados a comprársela al gobierno colonial. 

El aquél escenario Gandhi ya estaba inmerso en la Satyagraha, la desobediencia civil no violenta. Las autoridades conocían la iniciativa y como no se tomaron en serio la nueva excentricidad de aquél 'anciano flaco', no hicieron absolutamente nada por detenerlo. 

Pero aquél anciano sabía muy bien lo que hacía. Había elegido la sal como foco de protesta, como símbolo de opresión, por apropiarse e imponer un impuesto a un elemento que regala la naturaleza. Durante 24 días caminó por el país y a cada paso que daba iba sumando más seguidores. Un gran número de medios de comunicación dieron cobertura a la protesta despertando la curiosidad internacional. Cuando entraban en los pueblos, las multitudes les recibían, les ayudaban con comida, agua o dinero. Dormían a la intemperie, rezaban, cantaban y la reunión de gente llegó a tener más de tres kilómetros de largo. 

Al llegar a la costa de Dandi, la prensa se agolpó en torno a Gandhi. Tomando un puñado del sal del suelo, dijo "Con esto, yo estoy sacudiendo los cimientos del Imperio Británico" y rogó a sus seguidores a que siguieran su ejemplo. 

La respuesta fue masiva en todo el país. El sencillo gesto despertó la concienciación social para la desobediencia civil generalizada y además de tomar y vender la sal de las costas, muchas personas se rebelaron contra leyes forestales impopulares o el pago de otros impuestos. Por tomar la sal, Gandhi fue detenido y enviado a prisión nueve meses, igual que sus seguidores.

El triunfo de la marcha fue imparable y sus consecuencias se extendieron a todos los ámbitos sociales y políticos. Gandhi intentó repetir su gesta caminado hacia unas minas de sal de Gujarat, pero esta vez fue detenido y encarcelado sin juicio. Sobre la Marcha de la Sal, el propio Nerhu dijo:

"Por supuesto que estos movimientos ejercieron una enorme presión sobre el gobierno británico y sacudieron la maquinaria del gobierno. Pero la verdadera importancia, en mi opinión, yace en el efecto que tuvo en nuestra propia gente, y sobre todo la masa popular. La no-cooperación los arrastró fuera del lodo y les dio la autoestima y la confianza en sí mismos."

Ann Rajkumari Jodhaa  06/04/2017

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