POR LOS PELOS ...

Imagen Pison Jaujip
La industria del pelo humano en India es un negocio en auge que no ha cesado de crecer desde los años 60. En los 70 la industria sufrió una decaída por la llegada del pelo sintético chino, pero actualmente ha vuelto a resurgir con fuerza como artículo de moda en pelucas y extensiones.

Al margen de las idas y venidas de las modas, las alopecias, las enfermedades y las quimioterapias han demandado siempre el uso de complementos capilares naturales, ya que el pelo sintético tiene un acabado artificial y generalmente no puede ser rizado o tratado con calor. Una peluca de pelo natural de calidad cuesta de 600€ a 1500€, según el corte, el tinte y el largo del cabello.

El pelo indio es uno de los artículos más valorados en esta industria por su grosor, longitud y pureza. Su calidad tan extraordinaria que actualmente el país exporta el 15% del volumen mundial en abierta competencia con EE.UU., China, Brasil, Hong Kong e Italia. Pero ¿de dónde sale este pelo?.

El cabello llega a las factorías por donaciones o por venta. Algunas donaciones se realizan de forma altruista, pero la gran mayoría del pelo que factura india se llama 'pelo del templo' y procede de santuarios en lo que es costumbre que los peregrinos se afeiten la cabeza como ofrenda a los dioses. 

Uno esos templos es el de Venkateswara, situado en Tirumala, en sur de India. Se estima que ese lugar es visitado al año por unos cuarenta millones de peregrinos de los cuales se tonsuran (afeitado ritual) entre el 10% y el 25% de ellos. Semejante volumen de cabello era antaño quemado hasta que el gobierno prohibió esta práctica por la gran cantidad de gases tóxicos que desprendía al medio ambiente. La solución fue la clasificación y venta mediante subastas online, un negocio que reportó al templo 12 millones de dólares en el 2014, por algo lo llaman el 'oro negro'. Los responsables del templo aseguran que el dinero es canalizado directamente de vuelta a la comunidad local para financiar ayuda médica, sistemas educativos y otros proyectos de infraestructura cruciales. 

El pelo comprado por las factorías se obtiene de dos maneras: o bien unidades procedentes de una sola persona, (llamado también 'pelo de los pueblos' o 'pelo virgen') o bien bolas de pelo de barberías, peluquerías y hogares. El 'pelo de los pueblos' procede en su mayor parte de mujeres rurales que nunca se han puesto tintes ni permanentes en sus cabellos. Es muy cotizado y por una melena de buena longitud pueden llegar a pagarse hasta 200€. 

Por otro lado, las bolas de pelo resultantes de la recolección casera o de negocios se venden a traperos y vendedores ambulantes y tienen un uso asociado al reciclaje, los fertilizantes y la industria farmacéutica y química. A menudo se cambia por dinero o baratijas. 

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