UN HOGAR PARA CASARSE

Imagen Gaurika Wijeratne
En las afueras de muchas ciudades de India se puede encontrar los increíbles nidos colgantes del Baya-tejedor o Ploceidae, una pequeña ave similar a un gorrión salvaje que vive agrupado en colonias.

Estos nidos son toda una obra de ingeniería. Sirven como escudo térmico que protege a la familia de las inclemencias del tiempo y de los depredadores. El macho lo construye con arcilla, ramitas y hierbas. Suele tener forma de calabaza, con una cámara de anidación suspendida de un tubo central que cuelgan de palmeras, acacias y hasta de los cables de la luz. Es importante que el nido esté muy bien construido pues de ello depende su reproducción. 

Cuando el macho ha terminado de hacer el nido llega la hembra y lo inspecciona. Si le gusta, se quedará, lo rematará a su gusto y tendrán crías. Si lo rechaza, se irá a buscar otro hogar.

Con frecuencia se considera al baya-tejedor como una especie invasora capaz de causar graves daños en los cultivos, aunque la historia dice que esta ave y el hombre han convivido durante siglos. Hay registros de su domesticación para el entretenimiento en la época de Akbar.

Sobre ellos circula una bonita leyenda. Se dice que el baya pega luciérnagas con barro a las paredes de su nido para iluminar el interior por la noche. 

Puede que también te interese ...

0 comentarios

archivo de publicaciones