EL PARQUE JALLIANWALA BAGH Y LA MASACRE DE AMRITSAR DE 1919

Imagen Paul Simpson
A trescientos metros del Templo Dorado de Amritsar (Harmandir Sahib) se encuentra parque Jallianwalla Bagh, un recinto que simboliza el sacrificio y las penalidades de muchos indios antes de la Independencia de su país.

Aquí hace casi cien años, el 13 de abril de 1919, tuvo lugar una manifestación pacífica de cientos de sijs, musulmanes e hindúes que protestaban contra el gobierno del Raj Británico. Pedían abolir la ley sobre la detención sin juicio y exigían la liberación de dos líderes populares del movimiento de independencia india. Se vivía un clima de tensión muy grande y había revueltas por todo el Punyab.

Por orden del general de brigada Michael O'Dwyer, se apostaron noventa soldados en el recinto que bloquearon la salida de los congregados y comenzaron a abrir fuego contra los presentes sin aviso y sin posibilidad de rendición o huida. Después de diez minutos de intenso tiroteo los soldados estaban agotados y ya no quedaba nadie de pie contra el que disparar. Fue una matanza en la que murieron 379 personas según las fuentes oficiales o más de 1500, según el cirujano civil Dr. Smith. 

Un gran número de personas murió en las estampidas de las estrechas puertas o saltando en el pozo para escapar de los disparos. Una placa, colocada en el lugar después de la independencia dice que se sacaron 120 cuerpos del pozo. El toque de queda impidió auxiliar a los heridos que no se podían mover de donde habían caído, y muchos más murieron durante la noche.

En la investigación posterior, O'Dwyer explicó que este acto "no fue para dispersar la reunión, sino para castigar a los indios por la desobediencia”. El incidente tuvo un fuerte impacto en el movimiento de liberación indio, que lejos de aplacarlo, lo fortaleció, y en la opinión política internacional, que protestó contra la masacre. Esta escena de la película del 2002 'The Legend Of Bhagat Singh', recrea este episodio histórico.

En 1961 se construyó el parque que conocemos ahora en honor a los caídos y se levantó un pilar de ladrillo rojo de más de trece metros de altura con forma de llama. Al lugar se accede a través de estrechas callejuelas que llevan al parque, rodeado de muros y casas. Unos rótulos sitúan al visitante en el lugar exacto donde sucedieron los hechos, el pozo de terrible recuerdo y las marcas de los balazos en las paredes. 

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