CHINA E INDIA, LA TENSA CORDIALIDAD DEL ELEFANTE Y EL DRAGÓN

Imagen Prashant Y
China e India son dos gigantes enfrentados oficialmente por un asunto de fronteras que, pese a todo, se necesitan para hacer de Asia la primera economía del mundo, mientras compiten entre ellos por el primer puesto.

China e India están separados geográficamente por los Himalayas, juntos también son frontera con Nepal y Bután. Los viejos vecinos han convivido durante siglos intercambiando mercancías, capital humano y hasta espiritualidad. La conocida Ruta de la Seda no sólo fue una importante vía comercial entre India y China, sino que se le atribuye la propagación del budismo desde India hasta el este de Asia.

La marcha del imperio británico de esa parte del mundo a mediados del siglo pasado dibujó nuevos mapas y cambió el panorama estratégico de Asia. El primer ministro de la India independiente Jawaharlal Nehru soñaba con una 'Asia Emergente' encabezada por las dos potencias más grandes del continente, pero un posterior conflicto de intereses por el Tíbet truncó el sueño del mandatario.

En 1962 China buscaba restablecer las antiguas fronteras del Imperio Chino e invalidar todos los tratados impuestos al país por las potencias occidentales mientras que India quería a conservar a toda costa las antiguas fronteras imperiales británicas. Los dos países entraron en guerra y el asunto concluyó con una rápida intervención militar china que derrotó rápidamente a la fuerza india. Esta guerra no fue la última: después ambos países volvieron a enfrentarse militarmente en 1967 y 1987.

A día de hoy ese conflicto bilateral sigue abierto y eventualmente hay movimientos de tropas con acusaciones mutuas de avances militares e incursiones. Estos hechos han agriado la situación, lo que se ha traducido en verdaderos malabarismos diplomáticos para evitar la guerra abierta.

Uno de los últimos episodios de conflicto militar entre China e India tuvo lugar en el año 2017, cuando China intentó extender una carretera en la meseta de Doklam (Butan) hacia el sur, cerca del paso de Doka La, lo que fue impedido por las tropas indias.

Las fuerzas gravitatorias de la economía han llevado al Dragón y al Elefante a una extraña relación a medio camino entre la enemistad y la cooperación. En las últimas décadas ambos países han forzado un entendimiento en asuntos económicos e inversiones por un lado, mientras que por otro se bloquean mutuamente en crecimiento de la influencia.

Si China impide la candidatura de India para ser miembro del Grupo de Proveedores Nucleares (NSG), India no apoya la iniciativa OBOR de China, la llamada 'Nueva Ruta de la Seda'. Se trata de un mega-proyecto chino para llegar mercancías y viajeros hasta la punta contraria del mapa de Europa mediante la construcción de líneas ferroviarias, carreteras, gaseoductos y todos de tipo de infraestructuras de primer nivel, que pasarían por un gran número de países. India ha boicoteado esa iniciativa por la preocupación sobre el corredor económico China-Pakistán, una parte clave de la iniciativa que atraviesa la disputada Cachemira .

El peso de la economía china a llevado a India a establecer vínculos económicos cada vez más estrechos con su vecino, convertido en el mayor socio comercial del país, mientras que las exportaciones indias también crecieron.

En los últimos meses, el presidente chino, Xi Jinping, y el primer ministro indio, Narendra Modi se han reunido en varias ocasiones con la clara intención de enfriar el tono de las relaciones de los dos países. Se han aparcado los espinosos asuntos fronterizos y se están centrando en temas empresariales y económicos, conscientes de la necesidad de cooperar para luchar contra el proteccionismo comercial de los Estados Unidos.

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