SIESTA, POR FAVOR

Imagen vil.sandi
A muchas personas que visitan India le sorprende encontrar a gente durmiendo la siesta en plena calle o dando una cabezada después de comer, a la vista de todos o a un lado de la carretera. Es comprensible si tenemos en cuenta que la gran mayoría vive lejos y han madrugado para estar a tiempo en sus empleos. Para los que trabajan en los servicios públicos, transporte, turismo, hostelería o construcción, una pequeña siesta después de un montón de horas de trabajo ayuda a recuperar fuerzas para acabar la tarea antes de volver a casa. En algunas partes del país el calor del verano es terrible y obliga a parar al más valiente. 

En ciudades como Delhi o Mumbai no se acostumbra al descanso después de comer, pero en otras como Calcuta por ejemplo, el ritmo de trabajo decae entre las 13:00 y las 16:00 horas. En la verde y turística Goa tienen un término propio para definir esta forma tranquila de tomarse la vida. Es Susegad, y proviene de portugués sossegado (sosegado), una manera de expresar la calma al vivir a un ritmo relajado.

Los expertos dicen que siesta corta durante el día de 30 - 40 minutos es perfecta para mejorar nuestro estado de ánimo, memoria, tiempo de reacción y estado de alerta. Una siesta más larga afectará al sueño nocturno y sería contraproducente. En contra de lo que se cree, una breve siesta mejora la productividad laboral, ya que alivia el estrés y despierta los sentidos. 

Nuestro estilo de vida ocupado no nos permite asumir una siesta cada día, pero si es posible, descanse y tome una. Personajes como Winston Churchill, John F. Kennedy, Ronald Reagan, Napoleón, Albert Einstein, Thomas Edison y George W. Bush son conocidos por haber valorado la siesta de la tarde. 

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