PAMELA Y ANIL, LA PAREJA QUE CONVIRTIÓ UN TERRENO ABANDONADO EN UN SANTUARIO DE VIDA SILVESTRE







El primer y único santuario privado de vida silvestre en India es el SAI (Save Animals Initiative) Sanctuary, situado en el sur del país, en el estado de Karnataka. Se trata de una iniciativa de la pareja formada por Pamela Gale Malhotra y Anil Malhotra , dos apasionados de la defensa de la naturaleza que en 1991 vendieron una propiedad en Hawai y compraron 55 acres de tierra desolada en India para comenzar su proyecto.

Así comenzó una pasión que les llevó a extender aún más el manto verde y continuaron comprando a los agricultores tierras improductivas o sin usar en las que antes se sembraba café y cardamomo. De esta manera los aldeanos obtuvieron dinero para pagar sus deudas de terrenos que ya no eran rentables. Poco a poco, la cubierta forestal se hizo más grande y a día de hoy ocupa 300 acres de la tierra. (1,2 kmº). En este vídeo con subtítulos traducibles al español hay una visión general del parque, su flora y su fauna y sus dueños hablan del mismo.

La reforestación no fue sencilla: la zona contaba muchos árboles autóctonos que la pareja decidió preservar y la regeneración se llevó a cabo siguiendo tres reglas: no cortar ningún árbol, nada de interferencia humana y ningún cazador furtivo. Un río de aguas limpias cruza el bosque y en él sacian su sed desde tigres de Bengala, elefantes asiáticos, hienas y jabalíes hasta leopardos y ciervos. 

El esfuerzo de conservación ha dado sus frutos y el lugar se ha convertido en un floreciente santuario de vida silvestre que alberga más de 200 especies de plantas y animales raros o en peligro de extinción. Un gran número de naturalistas y científicos vienen aquí a investigar a los animales, así como lo árboles y las plantas autóctonas con valor medicinal. En el año 2014 fueron galardonados con el Wildlife and Tourism Initiative of the Year Award . 
El parque cuenta dos cabañas ecológicas para visitantes que forman parte del programa 'Stay and Help' (Quédate y ayuda). Cada cabaña tiene dos grandes habitaciones con un total de seis camas, baños y una escalera de caracol que conduce a la azotea, ideal para yoga y meditación, la observación de las aves y de las estrellas.

En un esfuerzo por preservar el bosque, los dueños no quieren instalar más cabañas para minimizar el impacto humano en el bosque. Nunca llevan a los huéspedes a la misma área dos veces durante su estancia porque quieren que la vida silvestre se mueva libremente durante el día.

Más información del SAI Sanctuary en su web,

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