'REBELDES DE HINDOSTÁN': LAS HAY PEORES (Crítica de cine)


Tenía mucha curiosidad por 'Thugs of Hindostan' (bautizada al español como 'Rebeldes de Hindostán') porque no me podía creer tantas críticas negativas en una película de Aamir Khan, básicamente por que es un tipo que sabe mucho de cine como para embarcarse en un fracaso.

Vista la obra y con el valor que me da el frikismo más temerario, aquí va mi humilde opinión.

Creo que la crítica se ha pasado de severa y si bien es cierto que la película es mejorable en muchos aspectos, no es tan mala que no se pueda ver, ni tan desastre como la pintan. Es una producción de alto perfil pagada por YRF con todas las cosas buenas que da el dinero (actores, escenarios, efectos, vestuarios) a la que no se le perdona un guión tan flojo. Tiene aventuras, acción, comedia, una tentativa de romance y patriotismo a raudales. Cumple su función de entretener la mayoría de los ratos y desde luego, no se merece semejante ola de negatividad.

Estamos ante un trabajo que asume riesgos y que no parece la típica película de bollywood ni sigue el patrón de los masalas de manual. Para variar, la trama está inspirada en una novela, llamada "Confessions of a Thug" (1839) de Philip Meadows Taylor. La Compañía Británica de las Indias Orientales se enfrenta a Khudabaksh (Amitabh), un bandido de los mares que lucha por liberar a su país. Los ingleses, sin saber cómo derrotarlo, recurren a un talentoso estafador llamado Firangi (Aamir).

Hay quien compara esta película con 'Piratas del Caribe' y eso es rotundamente falso. Hay muchas escenas de barcos (algo difícil de ver en el cine indio) pero la estética general es más de videojuego, tipo 'Assassin's Creed'. Es cierto que el personaje que interpreta Aamir recuerda bastante al descarado y vivaz Jack Sparrow, pero aquí se acaba cualquier posible parecido con 'Piratas del Caribe'.

'TOH' está interpretado por un reparto de oro, nada menos que Aamir Khan, Amitabh Bachchan, Fatima Sana Shaik y Katrina Kaif, ¡no me digan que sólo por ellos no merece la pena ver la película!. Las actuaciones de sus protagonistas es lo más destacado del film aunque el exceso de metraje de Aamir hace cojear la película. Tirón de orejas para el gran Khan.

La interpretación de Aamir es sobresaliente y se agradece el esfuerzo de haber buscado un personaje diferente, pero habla de día, habla de noche, habla con gente, habla solo y cuando no hay nada que decir, sale hablando Aamir. En ocasiones me he sentido aplastada por el peso de su talento y me hubiera gustado algo más de espacio para otros actores.

Amitabh borda cualquier cosa que le pongan por delante y aunque muchos creen que está mayor para hacer papeles de acción, (y efectivamente, lo está) la magia de los efectos especiales hace que el otrora 'joven enojado' sea ahora un 'anciano enojado' que sale airoso en mil batallas. Aplaudo el valor de Bachchan que, a sus 76 años y con estatus de leyenda del cine indio, agarre una espada y se suba a un caballo a darlo todo por la audiencia. Por algo le llaman maestro.

Lo que más me ha decepcionado de la película es la poca relevancia que le han dado a los personajes femeninos desempeñados por Fatima Sana Shaik y Katrina Kaif, que parece sólo están ahí por sus habilidades físicas y no interpretativas, la una por su elevado nivel atlético, la otra por capacidad para el baile. Ninguna de las dos tienen demasiados diálogos: Cuando no pelea, Fatima pasa de la cara de enfado a la de tristeza mientras que Katrina pasa de un número de baile con otro .. y poco más.

Esto nos da pie para hablar de la escasa banda sonora de la película, firmada por el dúo de talentos Ajay−Atul, y que por fortuna cuenta con las voces dos grandes de la canción bollywood: Shreya Ghoshal y Sukhwinder Singh, entre otros artistas. Está formada por 'Vashmalle', propiedad de Aamir y Amitabh, y dos item number para el lucimiento del glorioso esplendor de Katrina Kaif: 'Manzoor-e-Khuda' y 'Suraiyya', coreografiadas por Prabhu Deva.

Los vídeo-efectos especiales son de primera clase, presentes en un gran número de escenas y el vestuario es diferente a lo que estamos acostumbrados, muy elaborado. Sin embargo, hay detalles que debería haber cuidado una producción de lujo como esta, como lo poco creíble que resultan los británicos hablando en hindi entre ellos o que los barcos de 'Hindostán' naveguen por aguas de Tailandia. Como espectadora, sentí que me llamaban tonta en nombre del arte.

Pese a todo lo que he dicho, yo si recomiendo que vean 'Thugs of Hindostan', que si bien es cierto podría estar mejor, es un trabajo bastante digno. Esta película no engaña a nadie, es cine palomitas pensado para la diversión familiar. Si lo que buscan es arte y ensayo o cine social, mejor vean otra cosa.

Superen las pudendas de los sibaritas del cine indio y juzguen según su criterio. ¿La peor película del 2018? ¡¡Ni muchísimo menos! 'Race 3' si que es un churro, mala como un dolor, pero ha barrido en la taquilla. Caprichos de la audiencia.

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