MUERTE Y NATURALEZA: DEL 'ENTERRAMIENTO CELESTIAL' AL FUNERAL ECOLOGISTA

Imagen ~zipporah~
El 'enterramiento celestial' es un tipo de ritual fúnebre en el que se deja el cuerpo al aire libre para que la naturaleza haga su trabajo. Es propio de los parsis y de una parte del budismo tibetano, aunque con notables diferencias como se detalla más adelante. La conciencia ecologista creciente de los últimos años ha puesto en relieve también una alternativa fúnebre para muchas personas que, independientemente de su creencia espiritual, desean marcharse de este mundo dejando tras de si cero impacto ambiental.

Los budistas no interpretan la muerte como un final, sino una continuidad en un proceso llamado samsara (del sánscrito 'ir', 'deambular'), o reencarnación. Se enseña que no hay que temer la muerte, ya que el cuerpo físico se deja atrás pero el espíritu aún permanece y continúa en otro reino. Sólo alcanzar el estado de Nirvana liberará el cuerpo del ciclo de renacimiento y muerte.

El budismo no tiene una forma única de llevar a cabo los últimos ritos y éstos varían según las interpretaciones culturales, las leyes de cada país y las costumbres familiares. La cremación es la opción mayoritaria, aunque también se acepta inhumación o el sepelio en el agua. La última opción es dejar que el cuerpo al aire libre para su descomposición, a merced de las aves carroñeras. Estas opciones abarcan los cuatro elementos de la naturaleza: tierra, aire, agua y fuego.

La descomposición al aire libre es una práctica llevada a cabo con frecuencia en las áreas rurales de Tibet. Es una práctica antigua en un lugar donde la leña escasea y a menudo, el frío y rocoso suelo no facilita los enterramientos. Este acto se conoce como jhator, que literalmente se traduce como "limosna a los pájaros" y se interpreta como una ofrenda a estos animales, un último acto de generosidad y desapego del propio cuerpo.

Este 'entierro celestial' está dirigido por los rogyapas, maestros funerarios encargados del proceso final. El cuerpo se deja boca abajo sobre una plataforma de piedra y se desnuda. Tras quemar incienso de enebro para atraer a los buitres, el rogyapa realiza unos cortes profundos en el cuerpo que facilitan la labor de los animales. En quince minutos, apenas queda el cráneo y algunos huesos, que tras ser reducidos con un martillo y mezclados con harina de cebada, vuelve a ser alimento de los animales hasta no quedar nada. Se considera mal augurio que sobren restos. 

En duelos tan serenos como los budistas, no hace falta explicar que todo el proceso se lleva a cabo con la mayor de los silencios y el recogimiento. A veces son presenciados por la familia y en raras ocasiones, por personas ajenas a ellas. Los costosos honorarios de un rogyapa y la escasez de buitres en algunas zonas hace que muchas familias abandonen los cuerpos sin más o bien, opten por la cremación. 

Este tipo de ritual fúnebre también es propio de la religión parsi o zoroastrica, una antigua fe que procede de los persas que emigraron a la India a mediados del siglo VIII. Ellos dejan a sus difuntos al aire libre en unas estructuras de piedra elaboradas para este fin, llamadas 'torres del silencio', donde la naturaleza hará su trabajo lejos de la vista de la gente. Ls parsis consideraran que enterrar a los muertos contamina la tierra, quemarlos contamina el fuego y el aire y sumergirlos contamina el agua. 

Estas prácticas de dejar los cuerpos al aire libre puede resultar perturbadora para muchas personas, pero en occidente, donde los enterramientos ecológicos son tendencia, está siendo vista como una opción natural para quienes buscan un final del camino sin ensuciar el medio ambiente. 

En este vídeo con subtítulos traducibles al español, la representante de una empresa de este tipo de servicios explica los diferentes tipos de enterramientos o disposiciones que ofrecen. Les llaman entierros naturales o funerales verdes y aunque no son iguales a los que practican los parsis o los budistas tibetanos, siguen estrechamente la idea de no contaminar la naturaleza.

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