VIDA DE PERROS

Imagen Jon Brew
El perro ha convivido con el ser humano desde el principio de la historia y en India ha sido el compañero fiel de los reyes más notables y del más humilde campesino. Hay constancia de su domesticación en el país en estatuillas encontradas en Mohenjo-Daro (la antigua civilización del Valle del Indo) y representaciones de ellos en los murales de las cuevas de Ajanta. Se dice que cuando Alejandro Magno invadió India, se ayudó de muchos animales como elefantes, caballos y de muchos perros, que viajaban con sus cuidadores.

El hinduismo no se ha olvidado del eterno compañero del hombre. Los perros son adorados como parte del festival Tihar de cinco días mientras que dioses tan importantes como Shiva en su avatar de Bhairava, tenía un perro como vahana o montura. 

India tiene muchas razas de perros, algunas de las cuales llevan el nombre de la comunidad que las cuidad o de la región en la que se encuentran. Por su singularidad y belleza destacan cuatro de ellas: el Rajapalayam, el Himalayan Sheepdog (Perro pastor del Himalaya), el Mudhol Hound (Sabueso Mudhol) y el Rampur Greyhound (Lebrel de Rampur). Excepto el perro pastor del Himalaya, que en realidad es un perro compacto y fuerte tipo mastín, las otras tres razas pertenecen a animales ágiles y veloces cuya fisonomía recuerda bastante a la del galgo. 

Los perros en India han sido utilizados tradicionalmente por los nobles para cazar animales feroces, como chacales, leones, panteras, tigres y leopardos. Algunos reyes como el Maharaja Shahuji salvaron sus vidas del ataque de un tigre gracias a sus perros y otros como el rey Chatrapathi Shivaji tuvieron una mascota tan leal que tiene hasta monumento propio. Se llamaba Waghya y era de una mezcla de razas tipo Mudhol. Dice la leyenda que fue incapaz de soportar la pérdida de su amo y se inmoló, arrojándose a la pira funeraria. No sabemos que hay de cierto en la leyenda, pero su fama se ha extendido por toda India y en 1936 se erigió una estatua en su honor en Raigad, un fuerte de montaña escarpado que era la capital de Shivaji.

Hoy en día los perros en India no gozan de buena fama y tener uno como mascota es, para muchos, poco menos que un signo de extravagancia. Es una opinión comprensible hasta cierto punto si se tiene en cuenta que los perros callejeros del país se han convertido en un problema de primer nivel. 

India tiene la mayor cantidad de perros callejeros en el mundo, alrededor de 30 millones, una cifra que crece de forma paralela a la población humana. Viven descontrolados y en grupos en las grandes ciudades y en muchas aldeas, buscando comida entre la basura. En algunas zonas, la gente que camina por la calle o va en bicicleta debe llevar encima piedras o un palo para espantarlos si se los encuentra, por su peligrosidad. 

La situación en la que están muchos de estos perros es bastante lamentable: sucios, con garrapatas y pulgas, enfermos de rabia o heridos, se mueven en manadas por las calles en las que desarrollan un carácter agresivo. Su presencia acarrea graves problemas sociales y sanitarios: se estiman que al año mueren unas 20000 personas en el país por mordeduras de perro y rabia, aparte las infecciones por suciedad y las molestias por la contaminación acústica. 

Las autoridades locales y nacionales no han dado aún con una solución definitiva para este problema. En algunas localidades llevan a cabo el sacrificio de estos animales mientras algunas organizaciones de bienestar animal como The Welfare of Stray Dogs (WSD) y Humane Society International (HSI) han alzado la voz pidiendo la esterilización. Otros expertos apuntan que la limpieza de las calles y una recogida eficaz de la basura ayudaría a acabar naturalmente con el problema. 

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