COLONIA PENAL CELLULAR: EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN ABANDONADO DE ANDAMAN

Imagen Balaji Venkatesh
Uno de los capítulos más oscuros de la historia de India se escribe en Andaman y Nicobar, el grupo de islas de la Bahía de Bengala, al este del país, que una vez albergó una colonia penal de infame recuerdo. 

Aunque los británicos habían llegado antes al archipiélago y se habían mudado varias veces sus asentamientos, no fue hasta 1858 cuando el Raj, que entonces gobernaba India, que ordenó el asentamiento de una colonia penal para albergar el enorme número de prisioneros de la Rebelión de 1857, también conocida como el Motín de la India.

Un grupo de presos compuesto en su mayoría por líderes y activistas políticos de la independencia, comenzaron a limpiar el bosque, construir carreteras y levantar los pabellones, almacenes y otras estructuras del complejo, que incluía también una iglesia y muchos bungalows para los oficiales y personal exterior. El lugar lo llamaron colonia penal de Cellular se convirtió en la sede administrativa de todo el grupo de las islas Andaman y Nicobar.

La vida en la colonia penal era un infierno, en su momento denominado el "gulag británico", lo que hoy llamaríamos un campo de concentración. Al principio los presos llevaban una argolla de hierro en el cuello y comían y dormían a la intemperie, bajo la lluvia y el sol tropical. Después la argolla se eliminó, pero las condiciones mejoraron muy poco. 

Los presos eran esclavos que trabajaban en la extracción de la fibra y el aceite del coco, en las interminables jornadas de trabajo que incluían azotes. La comida era escasa y de mala calidad y a todo ello había que sumarle el hacinamiento en barracones, donde dormían pegados acompañados de sus excrementos. No es de extrañar que las enfermedades y el agotamiento diezmaran a los reclusos. 

Ser enviado a esta prisión era como ser transportado al valle de la muerte. Los británicos llevaban a los convictos lejos en el mar aprovechándose del antiguo tabú Kala Pani ("agua negra") que infundía un gran temor en los hindúes. Según las antiguas escrituras sánscritas, un viaje a través del mar era algo temible que daba como resultado la pérdida de la respetabilidad social de uno y por consiguiente, la exclusión social. 

Las islas estaban demasiado lejos del continente, por lo que raramente recibían visitas y muy pocas cartas. Muy pocos de los que sobrevivían para conocer su libertad volvían a casa, ya que el gobierno no les pagaba un billete de vuelta. Escapar era imposible y los que lo intentaban, eran inmediatamente asesinados. Abocados por el aislamiento y la desesperación, muchos provocaban su muerte a tiros o se ahorcaban.

Con el paso de los años, el número de prisioneros en la isla de Ross creció a más de 15,000. La malaria, la neumonía y la disentería eran las principales causas de muerte aunque otros sucumbieron a la tortura y la desnutrición. Fueron sujetos a experimentos médicos y víctimas de brutales represiones. 

En 1933 la huelga de hambre de unos reclusos que demandaban letrinas y mejoras de las condiciones acabó de la peor forma posible. Para concluir su protesta, fueron atados y forzados a ingerir una mezcla de leche y huevos via nasal y bucal, una tortura que duró horas por la resistencia de los prisioneros. Todos murieron de neumonía, por la inundación del líquido en los pulmones.

Por si no fuera bastante lidiar con las penurias domésticas, los presos también tuvieron que protegerse de los ataques externos. La colonia penal sufrió ataques de las tribus indígenas, caníbales que torturaban y mataban a los presos.Un terremoto de 8,1 grados de magnitud tuvo lugar en 1941 y devastó la isla de Ross hasta dejarla casi abandonada. Los británicos que quedaron fueron expulsados ​​por el ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial y el gobierno de India declaró la colonia penal disuelta en 1945. 

Durante treinta años, la isla y las ruinas de la cárcel permanecieron intactas hasta que la armada de la India tomó el control de la propiedad en 1979. Hoy la selva es la verdadera dueña de los restos de la colonia penal, convertida en una atracción turística a un corto viaje en ferry desde Port Blair.

Este lugar se considera un símbolo del movimiento por la libertad de India. El Círculo de Fraternidad de Ex Presos Políticos de Andaman, un grupo formado por los hijos y viudas de prisioneros ayudaron a convertir el sitio en un memorial. Fue declarado Monumento Nacional desde febrero de 1979 por el entonces primer ministro del país Morarji Desai.

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