CONOCE A ALAKSHMI, LA DIOSA DE LA POBREZA Y LA DESGRACIA

Imagen Topich
Tiene bastante sentido que si el panteón hinduista tiene dioses para la riqueza, el conocimiento o la prosperidad, también haya espacio para algunas deidades que representan todo lo contrario: la desgracia, el sufrimiento y la pobreza. 

Es el caso de Alakshmi, también conocida como Jyestha (la mayor). Es la hermana mayor de la diosa Lakshmi, una deidad con escasos seguidores cuyo nombre significa 'infortunio'. Dice la tradición que mientras Lakshmi trae a sus devotos equilibrio, fortuna y riqueza, su hermana les brinda todo lo feo, lo malo y lo dañino que cabe en una vida. Con ella llega la desgracia, el dolor, la pobreza y todas las cualidades negativas de los humanos como la la envidia, la ira, la hipocresía, la avaricia o la lujuria. Se dice que sus seguidores son esas personas extremadamente egoístas, tacañas o miserables que teniendo bienes, no los disfrutan de ellos y mucho menos, ayudan a los demás. 

Aparece mencionada por primera vez en el Mahabharata (siglo III a. C.) y con más detalle en el Kalki-purana (siglo III d. C.). Es la esposa del demonio Kali, y se la representa como como una mujer vieja, huesuda, fea, sucia y desaliñada, montada en un burro. Lakshmi es la única deidad que tiene una antítesis directa en la forma de otra diosa. En ocasiones, Alakshmi es imaginada como un búho blanco, parado junto a su hermana, por eso estos animales no son muy queridos por los devotos de Lakshmi.

Como figuras en un espejo, ambas hermanas se complementan, coexisten y viajan juntas. Se dice que Lakshmi es caprichosa y no se queda mucho en un lugar o en una casa, lo que permite la llegada de Alakshmi. Cuando la primera se va, la otra acaba con las riquezas que trajo su hermana, creando desconfianza y malentendidos entre familiares, amigos. 

Alakshmi es importante en el culto de Lakshmi, porque es difícil llegar a ella sin apaciguar primero a su hermana mayor. No reconocer a Alakshmi es peligroso porque ella representa todas las energías negativas que acompañan a las riquezas. La mejor forma de combatirla es conservar un corazón humilde en los tiempos de bonanza, para que el orgullo y las malas decisiones no acomoden a esta diosa en el hogar.

En algunos rituales se le ofrece comida para que se calme. Mientras los dulces se reservan en las casas para Lakshmi, su hermana prefiere los sabores picantes y ácidos. Es costumbre colgar fuera de las casas y los comercios un colgante llamado nimbu mirchi (chile-limón) hecho con siete chiles, un limón y un trozo de carbón. Se espera que la diosa los consuma y así se vaya satisfecha, sin acceder al interior. 

Hay una curiosa historia sobre las dos diosas hermanas. Se dice que un una ocasión, Lakshmi visitó a un comerciante, y éste radiaba de dicha al ver a la diosa. Pronto su felicidad se vio truncada cuando justo a su lado vio a su terrible hermana Alakshmi. 

El comerciante, que era muy inteligente, rápidamente se recompuso y se inclinó con respeto ante ambas diosas. Luego alabó a las mismas diciendo que, mientras Lakhsmi se veía hermosa cuando entraba en una casa, Alakshmi también lo era cuando se alejaba. Gracias a eso, la riqueza y la prosperidad de Lakshmi se mudo a su hogar, mientras que la desgracia, el desorden y la pobreza se alejaron con Alakshmi.

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