TRES DIOSAS, TRES DIOSES


En el hinduismo, el origen y fin del cosmos es Brahman, el poder absoluto supremo que no tiene forma, nombre ni características específicas. Es la base de todo lo que existe en el universo, ya sea un ser vivo, un objeto inanimado o una figura inmaterial. 

Sin embargo, esta realidad última puede manifestarse en innumerables formas. Brahman tiene en el Trimurti (Tres Formas) su representación masculina y en el Tridevi, la femenina. Dioses y diosas se complementan en parejas y a su vez en conjunto representan los poderes del equilibrio del cosmos. Los dioses son Brahma, Vishnu y Shiva, mientras que las diosas son Saraswati, Lakshmi y Parvati. 

Brahma es el creador, se suele representar como una deidad barbuda, de cuatro caras y cuatro brazos. Las caras significan el conocimiento sagrado de los cuatro Vedas mientras que los brazos son las cuatro direcciones, ilustrando su omnipresencia. Su consorte Saraswati es la diosa de la palabra, las artes, la música y el conocimiento. Juntos simbolizan la voluntad, la conciencia y la inteligencia de la creación, así como el conocimiento de los Vedas.

Le sigue Vishnu, el protector o conservador del universo. Los poetas dicen que cuando está despierto, el mundo toma forma y que cuando está dormido, el mundo deja de existir.

Vishnu es el dios de la benevolencia, del equilibrio, el buen gobierno y de la adecuada distribución de los bienes. Algunos de sus avatares más conocidos son muy populares y queridos por los hindúes: los dioses Krishna y Rama. Su consorte es Lakshmi, la diosa de la belleza y la buena fortuna. También representa la riqueza, la fertilidad y la plenitud de la abundancia.

Y por último Shiva y Parvati. Él es el transformador o el destructor, el responsable del cambio. Con frecuencia se representa con un tercer ojo, un símbolo de misticismo y conciencia superior. Su acción es necesaria para que todo se regenere y comience de nuevo. Dicen de él que es el señor de la misericordia y la compasión y que protege a los devotos de las fuerzas del mal.

Su consorte Parvati es considerada como la diosa del amor, la fertilidad, la maternidad y la devoción. Es la fuerza civilizadora y doméstica que complementa el firme ascetismo de Shiva, tan compenetrados que ambos también tienen formas violentas y aterradoras: en el caso de Shiva es Bhairava y en el de Parvati es Kali, la diosa oscura feroz.

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