'DELHI AÚN ESTÁ LEJOS'

Imagen Saad Akhtar
En India hay un dicho popular en persa 'Hunooz Dilli Door Ast', que significa "Delhi aún está lejos". Esta frase tiene una curiosa historia detrás, relacionada con un santo sufí, un sultán arrogante y un fuerte con su maldición de rigor, como tiene que ser.

A las afueras de Delhi, en la carretera de Mehrauli a Badarpur se encuentra el fuerte Tughlaqabad, una construcción tan imponente como severa que hoy está en estado de ruinas. 

Fue construido en 1321 por el sultán de Delhi Ghiyas-ud-din-Tughlaq y abandonada en 1327, se cree que por falta de agua para el sustento de sus habitantes. Aún se adivina la gloria de su grandeza en sus imponentes muros de hasta 15 metros de altura y en sus parapetos y grandes almenas. En su día tuvo nada menos que 52 puertas, de las que ahora solo quedan 13. 

Cuenta la leyenda que Tughlaq tenía prisa y quería que su fortaleza se construyera rápidamente. Para ello, decretó que todos los trabajadores disponibles de la zona trabajaran para él. 

Esto contrarió al místico sufí del siglo XIV, Nizamuddin Auliya que estaba construyendo un pozo escalonado en las cercanías. Sin embargo, los trabajadores que operaban de día en la fortaleza, desafiaron su mandato y de noche acudían al pozo de Nizamuddin. 

Celoso de su popularidad, el sultán prohibió la venta de petróleo a Nizamuddin, para que ninguna lámpara iluminara la construcción por la noche. El místico convirtió mágicamente el tanque de agua en petróleo y maldijo la fortaleza de Tughlaqabad de esta manera: “Ya base Gujar, ya rahe ujar” (Que solo Gujars (pastores) o la desolación habiten la ciudad). Se cree que después de esta maldición, el gobierno de Tughlaq no pudo prosperar y la fortaleza fue abandonada. 

Otra leyenda dice que Tughlaq prometió castigar al santo a su regreso de una exitosa campaña bélica en bengala. Al saber la noticia, Nizamuddin Auliya dijo la frase épica 'Hunooz Dilli Door Ast', (Delhi aún está lejos). No se sabe si la frase fue una premonición o una maldición, pero el sultán nunca llegó a Delhi.

En febrero de 1325, en la localidad de Afghanpur, el pabellón de madera utilizado para su recepción se derrumbó matando a muchas personas, incluidas al sultán y su segundo hijo, el príncipe Mahmud Khan. Los historiadores creen que fue una conspiración tramada por el visir Khwajah Jahan, pero los devotos del santo creen que fue una intervención divina por su mediación. 

A día de hoy, la veneración del místico sufí es muy popular y cada día, miles de personas acuden a su mausoleo 'Nizamuddin Dargah' de Delhi a rogar sus favores. El sitio también es conocido por sus sesiones de música devocional qawwali.

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