SECRETOS DEL TERCER OJO DE SHIVA


Hay varias leyendas asociadas al tercer ojo de Shiva, representado en la frente y en el centro de sus ojos sensoriales. Ese ojo suele estar cerrado y sólo se abre para ciertas ocasiones contadas, para destruir el mal, la lujuria o la oscuridad. Emite una luz potente como un rayo de fuego, razón por la cual mucha gente asume que por eso a Shiva se le llama el "destructor".

Shiva es una parte de la suprema trinidad hindú, formada además por Brahma (el creador) y Vishnu (el preservador). Su papel es destruir y renovar el universo y es considerado como el patrón del yoga, la meditación y las artes Es uno de los dioses más queridos y populares del panteón hinduista y los devotos le rezan para una larga vida próspera, plena de sabiduría, paz y salud.

A menudo Shiva recibe el nombre de Tryambaka Deva, que significa "Señor de tres ojos". Se dice que su ojo derecho es el sol, el izquierdo es la luna mientras que el tercer ojo representa el fuego.

Si sus ojos sensoriales indican su actividad en el mundo físico, su tercer ojo mira más allá de lo evidente. Se cree que demuestra su capacidad de estar inmerso en el plano espiritual y su realización como el primer yogui. También se cree que los tres ojos representan las tres divisiones del tiempo: pasado, presente y futuro.

Una de las leyendas más populares está relacionada con la destrucción de Kama, el dios del amor y del deseo. Nos ponemos en antecedentes: Shiva y Sati se habían casado en contra de los deseos del rey Daksha, el padre de ella. En represalia, Daksha organizó un sacrificio de fuego o yagna al que invitó a todos sus yernos, excepto a Shiva.

Incapaz de soportar esta humillación pública, Sati se suicidó saltando al fuego del sacrificio, contaminando así el ritual y deteniendo el yagna. Al enterarse de la muerte de su esposa, Shiva pasó por un largo proceso de cólera y dolor, que culmina con el retiro del dios asceta en meditación.

Tiempo después Sati renace como la hija de las montañas, Parvati. Enamorada de Shiva y buscando su respuesta romántica, recurre al dios Kama para que lance sus flechas amorosas hacia Él. Cuando una de esas flechas alcanza el corazón de Shiva, éste despierta enfurecido de su meditación y desde su tercer ojo abierto, lanza un rayo hacia Kama que quedó reducido a cenizas.

Esta leyenda debe interpretarse como un simbolismo del deseo, que nos alcanza a todos en forma no solo sexual, sino también al poder, posición o económico, puede ser vencido con la voluntad, para alcanzar la trascendencia. Con Kama achicharrado, Parvati tuvo que recurrir a otros métodos para ganarse el afecto de Shiva, pero esa es otra historia de la que ya hablaremos.

El antiguo texto Shiva Purana relata que, en una ocasión, el dios Indira y Brihaspati fueron al monte Kailash para encontrarse con Shiva, cuando un yogui se cruzó con ellos en el camino. El yogui era el propio Shiva, disfrazado para poner a prueba a los visitantes. El altivo Indra ordenó al yogui que se apartara del camino y cuando éste no lo hizo, le amenazó con enviarle un rayo.

La ira de Shiva paralizó a Indra y casi le manda un rayo desde su tercer ojo. Brihaspati reconoció a Shiva e intercedió por el deva. Finalmente, el rayo de Shiva fue desviado al océano, donde nació un niño al que llamaron Jalandhara.

Aquí el tercer ojo de Shiva es un símbolo de justicia y representa además el control de las emociones abrumadoras y la venganza, pese a la fuerte ira.

Otra anécdota relacionada con el tercer ojo de Shiva es de tono amable y la protagoniza su esposa Parvati. Un día que Shiva estaba en meditación, la diosa juguetonamente tapó los ojos físicos del dios con sus manos. De pronto, el mundo entero se sumió en la oscuridad. En ese momento, Shiva abrió su tercer ojo para proporcionar luz y energía al universo.

Hay otras historias sobre el tercer ojo de Shiva, pero todas con un significado que va mucho más allá del arma poderosa como un misil, que al abrirse puede destruir la vida de los dioses, los hombres y los mundos. En unas, Shiva es un yogui paciente capaz de rechazar el deseo. En otras, es un poderoso dios que regenera el universo, aportando además luz en la oscuridad para cumplir su papel en el ciclo de la vida.

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