UN SANTO DE HINDÚES Y MUSULMANES: RAMDEV JI


Pokhran es una joya escondida de Rajastán, una ciudad de havelis y fuertes que antaño fue un punto importante de paso de mercaderes hacia Oriente Medio. Está enclavada en pleno desierto del Thar con cinco colinas de sal que dan nombre a la ciudad, ya que Pokhran significa “lugar de los cinco espejismos”. Tiene un fuerte pequeño pero bien conservado y es muy conocido por ser el sitio de pruebas nucleares del ejército indio en los años 1974 y 1998. 

A 10 km de Pokhran, en el pueblo de Ramdevra, hay un templo siempre repleto de peregrinos y visitantes. Se trata del Templo Baba Ramdev, un lugar de veneración construido alrededor de la tumba del gobernante del siglo XIV Ramdev Ji.

El culto a Ramdev es muy popular en grandes áreas de Gujarat y Rajastán. Cuenta la tradición que el gobernante, que vivió entre los siglos XIV y XV, tenía poderes milagrosos, que ayudó a los pobres, que auxilió a desvalidos viajeros y que salvó a muchos de las injusticias. Se dice que celebraba con igual entusiasmo las fiestas hindúes y las musulmanas y todas las leyendas coinciden que en su trato no había distinción de casta, credo o tribu. Por su sensibilidad con los desfavorecidos, a Ramdev a menudo le llaman dhedo ka dev, el Dios de los Parias. 

Ramadev es venerado por los musulmanes como el santo Ramshah Pir, confirmado por los cinco Pir (anciano, maestro) de la Meca mientras que para los hindúes como una encarnación de Krishna, octavo avatar de Vishnu. Un gran número de leyendas musulmanas e hindúes avalan hacia su lado la santidad o divinidad de Ramadev, pero su culto es señalado como un ejemplo de convivencia interreligiosa hoy en día.

La gente le reza para que les bendiga en su vida diaria y les proporciones riqueza, salud y suerte. Se le representa como un noble fuerte y joven, ricamente vestido, montado en un caballo blanco. 

Miles de peregrinos de las dos religiones acuden a presentar sus respetos en el Ramdev Jayanti, el aniversario de su nacimiento, una fiesta que se prolonga durante tres días en el mes de Bhadra (agosto – septiembre del calendario gregoriano). Al festival acude tanta gente que para acceder al santuario hay filas de hasta cinco kilómetros. 

Por todo el mapa de India hay templos dedicados al gobernante, especialmente en los estados norteños, e incluso uno en Pakistán. 

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